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10 de abril de 2011

CIUDAD Y CAMBIO CLIMÁTICO-UNAM-CENTRO DE INVESTIGACIONES INTERDISCIPLINARIAS EN CIENCIAS Y HUMANIDADES.‏

SEMINARIO: TRANSPORTE, CIUDAD Y CAMBIO CLIMÁTICO-UNAM-CENTRO DE INVESTIGACIONES INTERDISCIPLINARIAS EN CIENCIAS Y HUMANIDADES.
Torre II Humanidades, 4o. piso, auditorio, CEIICH
11 -13 de abril
Conferencia Las Trampas de la Velocidad: la ecología del tiempo y el espacio; el transporte, la ciudad y el cambio climático bajo la perspectiva del descrecimiento; 13 de abril: 4.00 pm: Miguel Valencia




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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México
¡DESCRECIMIENTO O BARBARIE!
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Seminario: Transporte, Ciudad y Cambio Climático


Conferencias Magistrales: Un llamado a la no-violencia

4 de abril de 2011

Carta abierta a los políticos y a los criminales

Carta abierta a los políticos y a los criminales


Javier Sicilia
El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del País a causa no sólo de la guerra desatada por el Gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.
No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este País que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación.
No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza -la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.
Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al País en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este País no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este País ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.
De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.
Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias.
Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido.
Han perdido incluso la dignidad para matar.
Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes.
Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil.
Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.
Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación.
La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”.
Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real.
Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 PM del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno en Cuernavaca, exigiendo justicia y paz.
 Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del País, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generando nos llevará a un camino de horror sin retorno.
Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.
No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.
Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.
Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro País.
Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.

NOS VEMOS EL 6 DE ABRIL EN CUERNAVACA

NOS VEMOS EL 6 DE ABRIL EN CUERNAVACA-DISEÑO GRAFICO PARA LA MARCHA

Javier Sicilia nos convoca a participar en la marcha nacional que organizan  las redes ciudadanas de Morelos para el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 pm del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno en Cuernavaca, exigiendo justicia y paz. Allí nos vemos. Adjuntamos diseños gráficos para esta marcha.


  Dice Javier Sicilia: Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del País, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generando nos llevará a un camino de horror sin retorno.

Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.

 Nos vemos el 6 de abril en Cuernavaca, en la Paloma de la Paz, a la entrada de Cuernavaca, antes de las 5.00 pm, en espíritu de duelo e indignación, por la muerte del joven  Juan Francisco Sicilia y por la guerra contra los jóvenes de México. Apoyamos con este acto el lanzamiento de la campaña nacional contra el asesinato de los jóvenes, en Chihuahua, en Morelos, en Michoacán, en Sinaloa, en Tamaulipas y en cualquier lugar del país.

En duelo


Miguel Valencia
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Entrevista de La Jornada a Javier Sicilia- Domingo 3 Abril 2011

Entrevista de La Jornada a Javier Sicilia- Domingo 3 Abril 2011

Narcoviolencia

De seguir así, llegaremos a un punto sin retorno: Sicilia

Señala a Adame: ustedes nada más tienen imaginación para la violencia

La mano dura de Calderón lo único que logró fue levantar la cloaca, dice

Arturo Jiménez

Enviado

Periódico La Jornada

Domingo 3 de abril de 2011, p. 2

Cuernavaca, Mor., 2 de abril. El poeta traspone la puerta de su departamento de Cuernavaca y dice a Isolda, su actual esposa: Aquí traigo a Juanito. Detrás del escritor y periodista Javier Sicilia vienen tres agentes judiciales, parte de un grupo que le acaba de asignar para su protección el gobernador Marco Antonio Adame.
Sicilia coloca la urna con las cenizas de su hijo Juan Francisco junto a una foto del muchacho, quien sólo pudo llegar a los 24 años de edad, pues la madrugada del 28 de marzo su cuerpo fue encontrado en un vehículo junto con otras seis víctimas, en la autopista a Acapulco, con huellas de tortura.
Los agentes se retiran, pero estarán afuera, vigilantes, y por ahora no se separarán del poeta. Sentado a la mesa del comedor, el colaborador de La Jornada y de la revista Proceso comparte en entrevista cuál es la principal demanda que hizo al mandatario estatal, con quien se reunió tres horas este sábado, en la Casa de Gobierno: Justicia.
Adame le informó, como ya lo había hecho la procuraduría estatal, que las pesquisas avanzaban, que tenían presuntos responsables identificados y que incluso había órdenes de aprehensión.
El autor de Tríptico del desierto, con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2009, advierte:
“Si seguimos así y los políticos no dejan sus reyertas y entienden que esto es una emergencia nacional y que tenemos que estar unidos –y que debemos buscar un candidato o una persona ciudadana a quien realmente tengamos confianza, y que todos hagamos un pacto con unos cinco puntos fundamentales, simplemente para reorientar la vida del país en un buen sentido–, vamos a llegar a un lugar de no retorno.
Y entonces los políticos van a acabar reinando sobre un montón de osarios y sobre gente que ya tendrá el alma carcomida y despedazada. ¿Ese es el México que queremos?
Esos puntos de acuerdo, dice, girarían en torno a frenar problemas como la violencia, la impunidad, la mala e insuficiente educación, el desempleo, la corrupción, la no promoción de la cultura.
Sicilia también dijo al gobernador: Ya estamos hasta la madre de ustedes. Y no se lo digo nada más a usted, señor gobernador, se lo dije al Presidente [cuando éste le llamó por teléfono y se comprometió a que se aclararía el crimen] y se lo digo ahora a López Obrador y a Enrique Peña Nieto. Si los ciudadanos bajamos la guardia, ustedes van a olvidarse de nuevo de nosotros. Traemos ya 40 mil muertos por esta guerra.
Dos fuerzas encontradas brillan en su mirada: de un lado, entereza y valentía, del otro, enojo e indignación. Y en medio de ambas, una profunda tristeza, atemperada por la espiritualidad cristiana que profesa el poeta.
Juan estaba muy contento porque en junio se iba a recibir en administración de empresas e iba a viajar a Europa. A mi hijo lo mató la bondad y el amor, porque fue a ayudar a sus amigos. Hizo lo correcto. En el momento final, estoy seguro que Dios lo asistió.
Y el poeta reitera: Quiero decir que todos los jóvenes corrompidos o muertos en esta guerra, y que sólo son manejados por el gobierno como estadísticas, se llaman desde ahora para mí: Juan Francisco Sicilia. Todos son nuestros hijos.
Sicilia recogió las cenizas de su hijo luego de la reunión con Adame, acompañado éste por su secretario de Gobierno y el procurador morelense. Al escritor lo acompañaron sus amigos el poeta Francisco Rebolledo, el activista Pietro Amelio y Rocato, reconocido promotor cultural así llamado.
También, el abogado coadyuvante Julio Hernández Barros, su cuñado, segundo papá de Juan Francisco Sicilia y quien en junio le regalaría el viaje a Europa, junto con uno de sus primos.
No sólo están matando a los jóvenes sin posibilidades, que la sociedad y el gobierno están arrojando como carne de cañón al narcotráfico, sino a los que tienen algunas posibilidades mínimas. ¡Y el imbécil gobernador de Chihuahua dice que hay que meterlos al Ejército! Le dije a Adame: ustedes nada más tienen imaginación para la violencia. ¿Y la educación y la cultura?
–¿Qué decía el gobernador?
–Estaba muy sentido, aguantando vara, pues son políticos. Sí, lo vi sinceramente conmovido, tiene hijos también. Le dije: estamos en una emergencia nacional y ustedes no han querido ver eso. Sólo están en sus pleitos, es ridículo, no hay gobierno. Le dije: señor gobernador, cuando los narcos decretaron el toque de queda hace poco tiempo y cerraron las instituciones, ¿dónde estaban ustedes?
Durante la entrevista con La Jornada, este sábado en Cuernavaca, MorelosFoto María Luisa Severiano
Le dije: ahorita estamos aquí resolviendo el problema de unos asesinados hace casi una semana, y hoy amanecieron otros dos muertos en Tepoztlán.
–¿Predomina ya el estigma de que ser joven es ser criminal?
–Sí. Los muchachos son asesinados impunemente, y después manchados. Es que tenían relaciones con el narcotráfico, dicen. Pero, en el caso de mi hijo y de sus amigos, ¿dónde están los expedientes toxicológicos? Ninguno de los cinco muchachos traía ni siquiera un gramo de alcohol.
“Mi hijo salió de aquí. Yo estaba en Filipinas. El último mail que recibí fue a las 12 del día, después salió con su novia. Como a las 9 de la noche le hablaron sus amigos, que eran como sus hermanos y crecieron juntos.” Hay un problema, le dijo, y se fue. Como a las 9 y media de la noche le mandó un mensaje que decía: la cosa está muy fea, ya me arrepentí de haber venido. Y eso fue lo último que dijo. Él salió de aquí en su coche, un Tsuru, que no aparece.
Recuerda que este domingo, a las 5 de la tarde, habrá otra protesta y un servicio religioso en el zócalo de Cuernavaca, y que el miércoles 6, también a las 5, se realizará una marcha nacional ciudadana, del monumento a la Paloma de la Paz al Palacio de Gobierno.
–¿Te has preguntado el porqué de esta guerra de Calderón?
–Se ha hablado mucho de la necesidad de legitimación que tenía frente a las tan cuestionadas elecciones presidenciales de 2006, y que en una buena parte de la ciudadanía se viven como un fraude electoral. Tampoco se puede gobernar con la mitad del electorado en contra.
Y yo creo que sí, que él trató de encontrar una vía de legitimación. El problema es que no calculó. Hay algo de esta mentalidad católica clasemediera, que cree que la mano dura iba a funcionar. Pero lo único que hizo fue levantar la cloaca. Y luego el error de sacar al Ejército a las calles. Y lo único que han generado es más terror y desconfianza.
–Daños colaterales, les llaman.
–Daños colaterales, sí. Se lo reiteró Paco Rebolledo al gobernador: también los criminales jóvenes, los muchachos muertos que fueron reclutados como sicarios, no son víctimas colaterales. Son muchachos corrompidos, que no les podemos ni llamar escoria. ¡Son nuestros muchachos también, que hemos permitido que se les destruya el alma! ¡Han tenido una doble muerte! ¡Y eso es un fracaso del Estado y de la sociedad!
Daños colaterales, pinches nombres. Son vidas humanas, vidas frustradas, vidas mutiladas, vidas fracasadas. Y no sólo eso: son muertes que cargamos cada uno de los ciudadanos en nuestro corazón, y nos pesan, nos pesan mucho.
Por eso, insiste, los ciudadanos deben unirse y replantear el esquema de gobierno y del Estado. Refundar el Estado es irremediable. Si hablamos de democracia, pues habría que recuperar el significado de esa palabra: es el gobierno del pueblo. Qué queremos nosotros frente a unos políticos que se volvieron clase, que protegen intereses y que les importa madre la vida de los ciudadanos que dicen que representan y a los cuales dicen servir. No tienen ninguna estatura de estadistas.
En sus ensayos, Sicilia suele diferenciar entre la esperanza teologal y la esperanza del hombre real, concreto. Quizá por eso dice:
Hay mucha indignación, muchos movimientos ciudadanos, pero estamos dispersos. ¿Cómo buscar una cohesión? Hay también muchos personajes éticos, limpios.
Y lanza una propuesta, más allá de las diferencias: un trabajo conjunto entre el poder de convocatoria de todos los medios de comunicación, la movilización de las organizaciones de la sociedad civil, los partidos políticos y las autoridades. Pero aclara de inmediato que no se refiere a acuerdos como el de la Iniciativa México.
Se trata de un equipo plural que se siente en la mesa y tome acuerdos. Deveras que es una emergencia nacional, y si lo dejamos se va a podrir, y a un punto de no retorno.