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6 de junio de 2010

Carlos Taibo señala que el consumo "es para hoy y hambre para mañana" y defiende el decrecimiento y la autogestión

Carlos Taibo señala que el consumo "es para hoy y hambre para mañana" y defiende el decrecimiento y la autogestión




Critica al Gobierno por "eludir" el debate a la hora de elaborar el plan de ajuste económico y considera "insuficiente" la huelga general



EUROPA PRESS. 24.05.2010



El escritor, editor y profesor Titular de Ciencia Política de la Universidad Autónoma del Madrid Carlos Taibo señaló que el modelo de consumo de la sociedad actual "es pan para hoy y hambre para mañana", y apostó por el anticapitalismo, basado en el decrecimiento, la autogestión y la superación de la sociedad patriarcal para combatir el "hiperconsumo" y sus efectos "contraproducentes" a nivel social y ambiental.












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Este activista y firme partidario del movimiento antiglobalización, instó a reflexionar sobre el consumo como "indicador de felicidad" y a discutir sobre la propiedad privada de los medios de producción, además de plantear la "necesidad de salir del capitalismo", sistema que considera "causante de todos los problemas" sociales y económicos.

Así lo expuso en una entrevista concedida a Europa Press con motivo de su estancia en Mérida, donde el pasado sábado impartió una conferencia sobre el 'Decrecimiento', en el centro cultural Alcazaba, dentro del marco de las Jornadas Alternativas programadas por diversos colectivos ecologistas, organizaciones agrarias, políticas y sindicalistas de Extremadura en protesta por la cumbre de ministros de agricultura de la Unión Europea que se desarrollará en unos días en la capital extremeña.

"En el norte desarrollado, el discurso anticapilaista tiene que ser decrecimentalista, autogestionario, antipatriarcal, porque si le falta alguno de estos tres pilares el anticapitalismo se resentirá", aseveró Taibo, antes de criticar que, tal y como está la situación, los "sindicatos mayoritarios" se preocupen "solo por los salarios y los empleos".



Más endeudados que grecia



Asimismo, reprochó que las principales organizaciones sindicales planteen "únicamente" la "huelga general" como medida de presión, al considerar que se trata de "una respuesta simbólica". "Tenemos que ir más allá", según apostilló.

"La izquierda tradicional dice que lo que está pasando es por la desregularización del capitalismo, pero nuestros problemas nacen del capitalismo en su versión desregulada y regulada, y mientras no tomemos conciencia de esto, cualquier proyecto alternativo que se ponga encima de la mesa, será profundamente equívoco", apuntó.

Al respecto, tachó de "dramática incoherencia" que el Gobierno haya aprobado el decreto ley con las medidas de ajuste económico para reducir el déficit tras haber defendido en los últimos años "que se mantendrían todos los derechos sociales".

Así censuró que se inyectaran "50 millones de euros a sanear la banca, inmersa en el juego mafioso de la especulación bursátil y la especulación inmobiliaria", para que al final acaben pagando esa cantidad los ciudadanos, sin ser "culpables de nada de lo que ha ocurrido", según recordó.



Escenario "tétrico"



Continuando con su crítica al Ejecutivo, este especialista destacó que ha demostrado ser "hábil" al "evadir el debate", que sí "se ha generado en Grecia" a la hora de diseñar el programa de ajuste, pese a que ambos países atraviesan "una situación muy parecida" como consecuencia de la deuda, que en España es "cinco veces más grande",41l.

Situación que achacó al "dilapidamiento dramático de recursos en provecho del sector privado". A modo de ejemplo, recordó la abolición del impuesto de patrimonio que afectaba a" las persona más ricas" o la ayuda a la compra de automóviles.

Del mismo modo, Carlos Taibo tras destacar que el Gobierno "está asumiendo una gestión catastrófica de la crisis", criticó también al principal partido de la oposición por su postura en este asunto. "¿ Hay alguna esperanza de que el PP asuma posiciones más saludables?.Evidentemente no, están las dos fuerzas políticas inmersas en el mismo juego, con lo cual es escenario general es tétrico", sentenció.ALTERNATIVAS

Para Taibo, la alternativa a las políticas criticadas es el discurso del decrecimiento, basado en "reducir sensiblemente" los niveles de producción y consumo. "Tenemos que cerrar una parte de la industria automovilística, de la aviación, la construcción" también el sistema bancario, e "introducir reglas de juegos distintas" para dar prioridad a la vida social, sugirió.

Así, abogó por políticas de "ocio creativo frente a las formas de ocio siempre vinculadas al consumo" también defendió el reparto del trabajo y el establecimiento de una renta básica de ciudadanía, así como la recuperación de lo local, además de fomentar la autogestión o de democracia directa, y en el terreno individual buscar " la sencillez y la austeridad".

En concreto, instó a desarrollar "todas aquellas actividades económicas relacionadas con la atención de las necesidades sociales insatisfechas y el medio natural" así como a repartir "el trabajo en los sectores convencionales", ya que, a su juicio, "la preservación de lo que hay es pan para hoy y hambre para mañana", insistió.

Respecto a la charla que ofreció en Mérida sobre decrecimiento destacó que hizo hincapié en "la necesidad de recelar de los engaños de los indicadores económicos" y también de "la mitología de que el crecimiento económico es una fuente de datos saludables" ya que ,a su entender, ese crecimiento "no provoca necesariamente cohesión social " ydel mismo modo "se traduce muy a menudo en lesiones medioambientales literalmente irreversibles" que "facilita el agotamiento de recursos" , los cuales no estarán disponibles para generaciones venideras, según advirtió.

Entre los numerosos asistentes que asistieron a la charla impartida por Carlos Taibo se pudo ver al coordinador regional de Izquierda Unida en Extremadura, Pedro Escobar.



INFORMACIÓN DE:


http://www.20minutos.es/noticia/715635/0/

17 de febrero de 2010

“El modelo de consumo es insostenible y suicida”

Conclusiones del debate “ConSumo Derroche”, en el marco del Simposio Internacional 'Pobre Mundo Rico'




“El modelo de consumo es insostenible y suicida”



Rebelión





En el debate se abordó el despilfarro del Norte: la gente se endeuda para consumir, y se señalaron alternativas de consumo: comercio justo, banca ética, teoría del decrecimiento, y las tres erres. Se apuntó la necesidad de compromiso individual y de ejercer presión política sobre empresas y Estado. Se trató el papel de la publicidad como motor del modelo de consumo: “diariamente recibimos 220 impactos publicitarios sólo a través de la televisión, con los efectos que conlleva”, según Isidro Jiménez

Amarante, A Cova da Terra y ConsumeHastaMorir –de Ecologistas en Acción- debatieron en Santiago sobre el consumismo (“ConSumo Derroche”), en la última mesa-debate que se celebró en Santiago previa a la clausura del día 29, de “Pobre Mundo Rico”. Xoán Hermida (de Amarante), habló de las nuevas pautas de consumo para enfrentar “un modelo dominante de desarrollo que genera desigualdades sin precedentes entre norte y sur, y conduce al planeta al borde del desastre”. Clara María Raposo (A Cova da Terra) ahondó en las alternativas y en los principios del cambio, e Isidro Jiménez (ConsumeHastaMorir, Ecologistas en Acción) explicó el papel de la publicidad como vehículo del modelo dominante y motor del consumismo.

Modelo de consumo insostenible

Tod@s coincidieron en denunciar un modelo de consumo insostenible de Occidente, en un tiempo en el que “tres cuartas partes de la humanidad tienen como única preocupación su supervivencia”, señaló Xoán Hermida. Isidro Jiménez destacó una insostenibilidad “que no se puede extender al resto del mundo, ya que harían falta tres planetas para dar respuesta al grado de consumo actual”. Un modelo del que destacó su despilfarro: según datos de la FAO, (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), entre el 10 y el 40% de la producción de alimentos se pierden sin ser consumidos, y en el que un tercio de los consumidores adultos tiene una leve adicción al consumo, y la gente se endeuda para consumir más”.

“Hay alternativas reales y muchas están funcionando”: Clara Raposo

Frente al modelo de crecimiento económico que entroniza el consumo, surgen nuevas pautas de ‘consumo responsable’ como factor de cambio. Xoán destacó entre ellas la producción ecológica, el pequeño comercio local y las dos “R” olvidadas: la reutilización y el reciclaje. Destacó también el comercio justo, que es “la humanización del comercio, de manera que garantice condiciones de producción de salarios justos para la población”. En este sentido Xoán Hermida apostó por un modelo integral de comercio justo, gallego y alternativo: “pensado desde la realidad gallega y que considere los pequeños productores del norte y del sur, los trabajadores frente a la explotación salarial y los derechos del consumidor”. La banca ética fue otra de las alternativas referidas: contraria a la convencional cuyas pautas de comportamiento general la lleva a moverse por sus intereses en sectores energéticos, inmobiliarios y armamentísticos, señaló Xoán.

La teoría del decrecimiento: Reducir, Reutilizar, Reciclar

Clara María Raposo explicó otra alternativa que empieza a darse a conocer y que alude a un ‘decrecimiento’: “no significa retroceder sino frenar, detener el crecimiento imparable. Esto a quien más perjudica es a las multinacionales, a nosotros puede beneficiarnos”. Señaló que ha llegado el momento de hacer una revolución, y que puede estar en ese ‘decrecimiento’.

La filosofía de la teoría del decrecimiento se fundamenta en reducir, reutilizar y reciclar (las tres erres): “hay que exigir que se reduzca la producción y se reutilice. Conceptos que no entran en el discurso emanado desde el Estado y de la publicidad (sí el de reciclar, que conlleva seguir produciendo), porque paralizan el modelo de crecimiento”, señaló.

Trabajar con lo pequeño, desobediencia civil

Clara Raposo quiso señalar también una serie de principios para operar una revolución en este sentido, que pasa por “no cooperar con el sistema que nos esclaviza, trabajar a nivel de escala, esto es, con lo pequeño, y ejercer una desobediencia civil: no hay que tener miedo de desobecer a lo que nos mandan, porque lo que nos mandan no siempre responde al interés ciudadano”. Explicó que detrás de cada alternativa hay una filosofia de cambio. Señaló como ejemplo que en el transporte –por ejemplo- tenemos alternativas: utilizar la bicicleta, el transporte público, compartir coche… En cualquier ámbito sobre el que se aplique se trata de provocar un decrecimiento, de no contribuir a generar más, sino a reutilizar”, explicó.

Compromiso y toma de conciencia

“Tenemos que ser conscientes de que día a día desarrollamos un papel importante, y que no podemos rehusar del derecho de consumidores”, afirmó Xoán Hermida. Inseparable a la adopción de unas pautas de consumo responsable y de alternativas, surgió en el debate la necesidad de “tomar conciencia e indignarnos. De recuperar la capacidad de indignación para generar el cambio a nivel individual, social y político”, señaló Clara, que defendió la necesidad de ejercer un consumo crítico. Xoán destacó que “el nivel de compromiso que exige este tipo de conducta es mínimo, y sin embargo hay mucha gente inconsciente”, indicó. Clara apuntó que debe ser una iniciativa individual pero que es necesario unirse socialmente y presionar a las administraciones para que actúen.

Presión política: Responsabilidad Social Corporativa, papel del estado

Xoán Hermida destacó la importancia de ejercer una presión política sobre las multinacionales para que cambien sus hábitos de producción y sobre los gobiernos para que lleven a cabo una compra pública ética. En el debate surgió la Responsabilidad Social Corporativa como estrategia de marketing de las empresas. Clara María Raposo señaló “es incompatible explotación y cooperación”. Xoán Hermida quiso señalar que no obstante, la propia Responsabilidad Social Corporativa empieza ya a derivar en una mala imagen para las empresas, que a pesar de sus esfuerzos publicitarios por transmitir la ‘limpieza’ de sus actuaciones, empiezan a dar a conocer sus efectos. Puso el ejemplo del BBVA en América Latina. “Hay que presionar al Estado para que legisle: que comience a meter mano en las empresas y tome cartas en el asunto, señaló Clara, afirmando que “Aunque nosotros también, las administraciones tienen uma responsabilidad y hay que se exigírsela”.

La publicidad como motor del consumismo

Isidro Jiménez centró su intervención en la relación publicidad-consumo y en el papel de la misma como creadora de deseos y vehículo del modelo de crecimiento dominante que pivota sobre el consumismo. En un recorrido por la publicidad a lo largo del siglo XX, Isidro destacó la evolución de las técnicas y estrategias publicitarias en aras de hacer partícipe a la sociedad en el modelo de consumo.

“Vemos 4 horas de televisión a diario, 220 impactos publicitarios, con los efectos que conlleva”, afirmó. Señaló cómo hoy asistimos a una gran saturación publicitaria: “el porcentaje de tiempo dedicado a la publicidad en el telediario es el mismo que el dedicado a materias de educación, sanidad y cultura”, apuntó, y destaco el carácter desinformativo de la publicidad, que ya no dice nada acerca del producto. Isidro mencionó también la desinformación como método, que opera entre otros en base a tecnologismos de manera que haga incomprensible los mensajes. Además, señaló, “la publicidad se ha especializado en insultarnos, nos dice que somos imperfectos y que tiene la solución para perfeccionarnos, para que no dejemos de comprar”.

Desigualdades derivadas del modelo de crecimiento

Los participantes en el debate quisieron señalar también unas desigualdades entre el norte y el sur que derivan del mismo modelo económico de crecimiento que entroniza el consumo. Xoán Hermida destacó unas desigualdades que se hacen cada vez más grandes, no tienen precedentes: “asistimos a la privatización de los recursos, a las desigualdad humanas, desequilibrios territoriales y a nivel medioambiental estamos al borde del infarto ecológico, cerca de la sexta extinción, provocada por el ser humano”. Clara señaló que “nunca hubo tantas Cumbres para combatir la pobreza como en la actualidad y nunca han aumentado tanto las desigualdades y la opresión de los más fuertes como hoy”. Xoán continuó explicando la concentración de la riqueza y del poder a nivel mundial: “una economía global piramidal que va en provecho de los más ricos”, afirmó.

Un desarrollo suicida

“El modelo de desarrollo es suicida”, señaló Xoán. El problema del consumo energético fue señalado como una amenaza real de destrucción global por Xoán. Isidro comentó respecto a la huella ecológica que España ha contaminado el doble de lo que el territorio soporta. Xoán se hizo eco de las características de este modelo económico dominante, responsable del consumismo del norte, y acusó del mismo que “el Producto Interior Bruto es el principal indicador del crecimiento de los países, el desarrollo humano es cero y la falacia del comercio internacional que es libre para el capital no para los trabajadores”.

Club Internacional de Prensa

http://www.clubinternacionaldeprensa.org/

http://www.pobremundorico.org/

8 de febrero de 2010

INTERESANTE REFLEXIÓN: CUANDO EL MUNDO ERA HECHO PARA QUE LAS COSAS DURARAN

INTERESANTE REFLEXIÓN: CUANDO EL MUNDO ERA HECHO PARA QUE LAS COSAS DURARAN


Dulce Karina Fierros Barquera
Movimiento “Descrecimiento UNAM”



"Es sorprendente como han cambiado las cosas, antes todo duraba más" escuche decir hace ya muchos años a mi madre, cuando miraba su DVD acabado de comprar el cual ya no funcionaba, y por el que cambio su videocasetera, que por cierto aún conservó y que aún sirve, solo que ahora las películas ya no son formato VHS.



Hoy, a pesar de que ya no está, sus palabras retumban a cada momento en mi cabeza, cuando miro la ropa, cuando miro los electrodomésticos, cuando miro los zapatos, en fin, cuando miro a mí alrededor y veo a una sociedad del "uso y desecho" de la satisfacción del momento y no de la felicidad perdurable.

Es entonces que recurro al ropero de mi madre, donde aún se conservan cosas de mis abuelos a quienes no conocí, pero que al ver y tocar sus cosas, los reconozco, porque en ellas se guardo su esencia. Todo lo contrario sucede hoy, las cosas son hechas para cambiarlas tan pronto que ni tiempo da a que en ellas se guarde parte de nosotros mismos.

Hoy vivimos literalmente rodeados de cosas, ya no de recuerdos, de historias, de momentos.

Pero lo peor no es la cantidad de cosas inservibles que consumimos, sino la gran cantidad de desechos que generamos, y aún peor, es la carencia de recursos para obtener más y más cosas.

Vivimos en una insatisfacción tan grande por no adquirir muchas cosas que hemos perdido la concepción de lo que verdaderamente necesitamos, en fin, de lo que es realmente ser feliz.

¿Cómo reencontramos el aristotélico equilibrio entre exceso y defecto? El esfuerzo humano por hacer de este mundo un lugar más habitable, y la terrible facilidad con que el esfuerzo se convierte en sobreesfuerzo, la producción en sobreproducción, el consumo en sobreconsumo...

Y todo este desequilibrio es resultado de que somos una sociedad que ha dejado de creer, que casi todo ( y digo casi todo, porque el valor de oler las flores, mirar los campos, sentir el aire fresco golpear nuestro rostro y mirar al cielo y apreciar la luna, no cuesta más que quererlo) lo verdaderamente valioso de este mundo requiere tiempo y trabajo, pero la infantilizada mentalidad de los ciudadanos, de los individuos de este mundo, convertidos en netos consumidores, es la búsqueda de la satisfacción inmediata al coste que sea, aún cuando el precio que pagamos sea una biosfera destruida, una vida insatisfecha y una vida con carencias no solo de recursos, sino de tiempo.

¿Es entonces un problema de límites? Puede ser que sí. La vida y las cosas son inservibles tan rápido porque así lo ha querido un sistema mercantil donde ya no es la demanda la que dirige la oferta, sino la oferta, esos estantes llenos de mercancía con caducidad mínima en los supermercados, con rebajas impresionantes que duran poco tiempo, son las que marcan la demanda de los consumidores.

Jorge Riechmann expone atinadamente que "Lo queremos todo y lo queremos ahora".

Es entonces que atinadamente me vino a la mente el poema de Eduardo Galeano "Para mayores de 30" periodista y escritor Uruguayo, que quizá en un tono más poético, retoma esta inmadurez en que vivimos, porque madurar, tal como lo expone Wystan Auden citando a Blake en "El niño es el padre del hombre", que madurar significa cobrar conciencia de la necesidad, saber lo que se quiere y estar dispuesto a pagar el precio que ello exige...

Los invito a disfrutar del poema.

“Para mayores de 30”

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!

¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.

Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?

¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?

¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!

¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!

Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.

Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'. Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado. Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos… ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡¡Tooodo guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

Marciano Durán

15 de diciembre de 2009

La calidad de lo que comemos dependen de nosotros: Hay que evitar el consumo de alimentos transgénicos

La calidad de lo que comemos dependen de nosotros: Hay que evitar el consumo de alimentos transgénicos



Dulce Karina Fierros Barquera
Movimiento Descrecimiento UNAM

Desde hace ya varias semanas hemos escuchado por muchos medio de difusión el fuerte rechazo o apoyo a la compra, venta y producción en México de maíz transgénico, además de los daños que su consumo puede ocasionar no solo al cuerpo humano de quién lo come, sino a la economía de muchos campesinos, ya de por si desprotegido por una política agraria y alimentaria insuficiente y estúpida.

Pero considero que aún es insuficiente nuestro conocimiento no solo sobre que es el maíz transgénico, las leyes propuestas que lo apuntalan y las empresas que lo apoyan, sino en la práctica, en el momento de consumir, saber en realidad que estamos comiendo.

Es por esa razón que me pareció muy interesante encontrar y por ende difundir el presente documento emitido por la organización Greenpeace México, en el cual explican algunos de estos elementos.

Este documento emana de la MARCHA EN CONTRA DEL MAÍZ TRANSGENICO realizada en días pasados en el centro de la ciudad organizada por Greenpeace, bajo el lema “Transgénicos en mi mesa ¡NO!”.

En la cual explicaban que en México estamos comiendo transgénicos sin saberlo. A ello se suman múltiples productos con sustancias nocivas o que carecen de los atributos con que se anuncian. En contraste, en diversas regiones del país se están organizando redes de personas que buscan otras formas de consumo. Estos son los ámbitos en que dentro de la campaña de Transgénicos aborda el área de Consumidores de dicha organización.

De esta reunión se desprende un documento en el cual explican claramente que es el maíz transgénico y lo más importante, que alimentos los contienen.

Es por eso que exhorto a que revisen el documento, son 26 hojas que más que quitarles su tiempo, pueden no sólo salvar la salud de su cuerpo sino la de su familia, así como la soberanía alimentaria de nuestro país y la economía de muchos campesinos mexicanos.

Respondamos a la propuesta de …

¡Ejerce tu poder como consumidor! ¡La fuerza de tu bolsillo puede lograr una alimentación sana, confiable y segura para todos!

Para más información, pueden revisar

http://www.greenpeace.org/mexico/campaigns

26 de agosto de 2009

DESCRECER EN MÉXICO 2009

Para la reunión-seminario sobre descrecimiento en Cuernavaca, Mor: 21-23 agosto 2009

Miguel Valencia Mulkay

Pocos países en mi opinión tienen hoy en día frente a sí tan clara disyuntiva, como México, entre la recesión y el descrecimiento; entre seguir con el persistente aumento en la miseria, la violencia, la migración, el autoritarismo, el desquiciamiento cultural y ambiental en el que ha vivido nuestro país o transitar rápidamente hacia una sociedad post desarrollista, en descrecimiento y crecientemente más justa, pacífica, creativa y respetuosa con la naturaleza. La economía mexicana no tiene remedio desde hace cuando menos 20 años. Sus veranillos económicos han sido rápidamente seguidos por mayores desgracias financieras y económicas y han favorecido sólo a inversionistas extranjeros y a los monopolios que padecemos. Aplicar políticas de descrecimiento equitativo, para reducir radicalmente el consumo de electricidad o el agua; o el uso de supercarreteras, entre muchos otras reducciones, darían un gran respiro a México y no vería mucha dificultad en llegar en cierto tiempo a esta nueva sociedad, sin embargo, la cercanía de México con EUA; los acomodos geopolíticos derivados del fin del petróleo, agua, metales, maderas y otros dones de la naturaleza, baratos; la inversión española, inglesa y japonesa; el deterioro cultural impuesto por la escolarización, los medios y el consumismo, entre otros aspectos hacen bastante más complicada esta posibilidad.

La crisis económica brutal que sufre México, la más importante cuando menos en el ultimo medio siglo sino tal vez de su historia, es no sólo un gran momento para que los poderosos recompongan a su favor la tiranía económica que hemos vivido en las ultimas décadas, por medio de tratados y acuerdos internacionales y otras acciones internas, pero también es un gran momento para impulsar el descrecimiento, como la gran alternativa para los mexicanos y, desde luego, para el mundo, si consideramos la debilidad persistente de la economía mexicana, la caída en la extracción de petróleo, el gran desaliento, confusión y malestar que priva en nuestro país y la notoria incapacidad frente a esta crisis del sistema político mexicano. Los próximos años pueden traernos situaciones políticas y económicas extremas, estallidos sociales que pueden crear bifurcaciones muy importantes para México.

En estos días, virtualmente todos los empresarios, políticos y académicos mexicanos convocan, foros, seminarios y grupos de estudio dedicados a encontrar las mejores formas de volver al crecimiento económico, al desarrollo y modernizar con mayor rigor al país; casi todos quieren más libre comercio, más inversión extranjera y del Estado, más rescates de empresas, más ventas de autos, mayor inversión en carreteras, presas, puertos, torres, complejos, trenes suburbanos, líneas de Metro, más inversión en desarrollos científicos y tecnológicos, en la agroindustria, en el turismo. Crecer, crecer, crecer, como única salida a esta crisis es el mantra que repiten todos los días. La historia de los últimos 25 años revela que estas políticas han conducido a México al desastre político, económico, social y ambiental. Hace mucho tiempo México perdió la capacidad de adoptar decisiones que le beneficien: las universidades, gracias a demasiada excelencia académica; las empresas, gracias a su magnífica productividad de clase mundial y los gobiernos, gracias a los estudios de sus funcionarios en Harvard, Yale y Oxford, perdieron creatividad, orientación y sentido de la realidad. El dogma neoliberal penetró en todas las instituciones públicas y privadas y en todos los partidos, y ahora resulta muy difícil liberarlas de esta enfermedad que parece terminal. México está ahora en la mayor postración económica, política y social de la época moderna, luego de muchos años de grandes esfuerzos de empresas, gobiernos y universidades, con la mira puesta en lograr una alta tasa de crecimiento económico.

Por su parte, Obama, Merkel, Brown, Sarkosy, Harper, el G-8, el G-20, Japón, China, India, Brasil, todos ellos realizan reuniones, encuentros, con el mismo fin: encontrar el camino para volver a crecer en forma ¡horror!“sustentable”. Comprometen fantásticas sumas de dinero al rescate de bancos, empresas y hasta de deudores menores, impulsan programas para la reactivación del consumo; facilitan la compra de autos y casas; promueven por doquier la venta de armas y tecnología de seguridad; endurecen las penalidades a la migración de países empobrecidos; rescatan a Keynes, como gran guru de las crisis mayores de la economía; buscan asegurar militarmente su futuro abasto de petróleo, entre otras maneras de impulsar su crecimiento económico. El libre comercio y la globalización ahora cambian de sentido, pero permanece la firme voluntad de buscar el crecimiento económico, sin que importen los costos sociales y ambientales de estos relanzamientos de las grandes economías mundiales. Los restos o si se quiere los pletóricos depósitos del petróleo, metales o la gran biodiversidad o los dones de la naturaleza de México y de los países vulnerables son muy codiciados por estos países poderosos que por medio de estratagemas de seguridad y cooperación, quieren asegurar su futura explotación hasta su próximo agotamiento.

En este ambiente económico, político y cultural tenemos que buscar el descrecimiento en México, en cada hogar, ejido, barrio, colonia, pueblo y ciudad, a contra corriente de poderosos mitos sociales cultivados por universidades, gobiernos y grandes empresas, con la convicción de que el crecimiento económico, el aumento del Producto Interno Bruto, destruye eficazmente el futuro de los mexicanos; que la construcción de supercarreteras, presas, vías rápidas, torres, unidades habitacionales ARA, GEO, líneas del Metro, acaba con la ecología y la convivencia de los mexicanos; que la extracción de petróleo empobrece a México; que Monsanto y los agro negocios matan la biodiversidad, el volumen y la calidad de nuestra alimentación; que Coca Cola, Nestlé, Wal Mart, Mac Donalds, desquician nuestra salud y economía; que el consumo de agua embotellada, los trasvases como el de Cutzamala, las grandes bombas y tuberías, los drenajes y el excusado inglés con agua potable, ponen en grave riesgo el futuro del agua limpia, potable. Las aportaciones tecnológicas de la modernidad resultan cada día mas negativas y peligrosas para la subsistencia, en México y en China. La sociedad industrial, como la sociedad de los servicios o de los sistemas técnicos, fundadas en la economía y en la tecnociencia, van al fracaso y nos llevan a la catástrofe.

Ante el aumento de la violencia en México y en el mundo, son necesarios cambios muy radicales en nuestra actitud frente a la economía y el cambio científico y tecnológico; necesitamos fortalecer nuestra resistencia personal y colectiva frente a la propaganda y la publicidad; frente a una política económica que busca cargar a los más débiles los costos de la crisis económica y del regreso del crecimiento económico; frente a los estallidos sociales que podrían ser más frecuentes por el pico del petróleo y el cambio climático; es perentorio establecer cambios en nuestra vida cotidiana, para reducir el trabajo alienante y el consumo de productos industriales, para limitar nuestra dependencia de la tecnología moderna; y también, es urgente denunciar las falsas soluciones a nuestros problemas; estudiar la genealogía o la historicidad de los conceptos que manejamos; establecer límites simbólicos personales , sociales y ambientales, eliminados por el pensamiento económico que tortura al mundo desde hace 300 años; descubrir los saberes de subsistencia avasallados por más de 500 años de sometimiento a la civilización occidental y sobre todo: descolonizar nuestro imaginario de la religión de la economía y de la tecnociencia, para re encantar nuestro mundo personal y colectivo. Es preciso salir de la domesticación, del servilismo voluntario, de la vida gris, despersonalizada, de la droga del consumo y los ciclos de endeudamiento, de la des diferenciación, de la fabricación de los mismo, de la muerte. Hay mucho que hacer:

RECHAZAR LA IDEOLOGÍA DEL PROGRESO
La ideología del progreso destruye las identidades al favorecer el colonialismo o el modelo único o una cierta “normalidad” que supone es superior y que deja al resto del mundo como copias o formas retardatarias. La ideología del progreso ha formado la civilización occidental que es una cultura de la supremacía, hoy en crisis; todas las civilizaciones han sido más o menos bárbaras, pero el fin de esta civilización occidental es necesario para salvar a la humanidad. La idea de la “progresividad histórica”, parte de esta ideología, es una aberración que debemos eliminar del debate político. La ideología del progreso conduce al imperativo mimético, a la uniformidad y a la destrucción de la diversidad cultural. Esta ideología se ha enraizado posteriormente en el culto a las ciencias y las técnicas , a causa de su papel en la economía. Según este culto, todo puede ser resuelto por la tecnociencia y no es necesario ya hacer esfuerzos personales o colectivos para cambiar el mundo. El complejo tecno-científico toma cada día más importancia por su alianza con el poder económico y político y se emancipa del control social: tiene una autonomía perversa que conduce al desastre. La ideología del progreso conduce a una sociedad técnica que asfixia al ser humano, lo vuelve un engranaje de lo que Ellul llama: la megamáquina y lo hace vivir con enormes riesgos, como la explosión nuclear o peor aun: la “nube” nanotecnológica. La tecnología destruye la autonomía del ser humano, le hacer perder el sentido de la vida y lo acerca a la catástrofe. La descolonización del imaginario implica, desde luego, la desmitificación de las ideas del progreso o desarrollo, entraña abjurar de la religión de la economía y del culto a la ciencia y la tecnología.

TERMINAR CON EL CONSUMISMO
El consumismo ha sido denunciado por muchos estudiosos del siglo XX, como la fuente de la degradación moral de nuestra época y de la destrucción ecológica de la Tierra. No obstante, la publicidad y la mercadotecnia trabajan día y noche para colonizar el imaginario, para multiplicar los temores y los deseos de los ciudadanos; la escolarización induce desde temprana edad la adaptación a una vida consumista; el consumo de lo cotidiano: autos, celulares, ropa de marca, restaurantes, diversiones, crean falsas identidades y permanente insatisfacción. La llamada Sociedad del Espectáculo está cada día más presente en los hogares, en los lugares de trabajo y diversión, y en cualquier rincón del país: es omnipresente. Lamentablemente, en su mayor parte pobres y ricos comparten los mismos valores: todos quieren más dinero, más poder y más tecnología que consumir. Hay un desfondamiento mundial de la persona humana derivado del crecimiento económico que conduce a la violencia intrafamiliar, a la violencia en el trabajo, los deportes, la diversión; un desfondamiento que conduce al suicidio, la depresión, la obesidad, la diabetes, al cáncer, al consumo de drogas, a la animalidad sexual, a los feminicidios, y a los deportes extremos. La crisis de la cultura, de la persona humana, conduce a la destrucción de las culturas indígenas y a la muerte de muchas lenguas; entran en crisis los lenguajes: cada día se utilizan menos palabras, ya las palabras no se interponen entre las pulsiones y los actos.

ACABAR CON LA SOCIEDAD DEL TRABAJO
El trabajo es cada día mas doloroso, desagradable y alienante en México y en la mayor parte del mundo: los patrones quieren recuperar el crecimiento económico reduciendo los salarios radicalmente y aumentando las horas de trabajo; quieren “flexibilidad laboral”. El trabajo se vuelve canibalístico - empleo que come empleo- globalizado- en cualquier lugar del mundo y walmartizado-bajo sueldo y 16 horas de trabajo. La vida del trabajador se convierte en un circulo infernal: cama- microbus- metro- camión- trabajo- camión-metro-microbus- cama . Cada día el trabajador tiene menos tiempo libre para estar con sus familia, cultivar su espíritu o divertirse Se le obliga a hacer un rodeo económico: trabajar para comprar los alimentos, vestimentas o vivienda e impedirle cultivarlos personalmente o fabricarlos colectivamente. No obstante, cada día hay menos oferta de empleo asalariado en México y en el mundo y cada día más personas se ven obligadas a vivir en la economía informal; sin embargo, el aumento del desempleo es acompañado invariablemente por el aumento en la represión y en la delincuencia: la sociedad moderna exige más tiempo dedicado al trabajo desagradable que las sociedades pre-industriales; en el paleolítico se requerían, según los estudios de Marshall Shalins, no mas de dos horas diarias, para cubrir las necesidades básicas del ser humano. El empleo asalariado crea una fractura social que destruye la solidaridad social con los más pobres y fortalece al sistema capitalista.

RELOCALIZACIÓN
Las técnicas utilizadas por el capitalismo han sido principalmente técnicas de dislocación, de desplazamiento de la mano de obra por medio de la esclavitud y la migración, de instalación cercana a las fuentes de energía. El culto a la velocidad de la sociedad moderna es el símbolo de este proceso. Necesitamos volver a la comida lenta, a la vida lenta, al menor uso de los transportes y al consumo y a la producción de alimentos en la cercanía; necesitamos recuperar la vida en la comunidad territorial; recuperar la vida artesanal y campesina El gran enemigo a vencer es el Libre Comercio o la Globalización: es muy importante denunciar las mentiras que se dicen en estos temas con relación a las libertades y a las economías.

DENUNCIAR LAS FALSAS SOLUCIONES
La primera de todas: el famoso Desarrollo Sustentable, la gran impostura de los gobiernos, universidades y de muchos ambientalistas; no hay soluciones a nuestros problemas ambientales en la ciencia y la tecnología que conocemos; no la hay en los sistemas técnicos, en la disminución de la intensidad energética, en los mercados de carbón, en el socialismo con petróleo o energía nuclear; en la desaceleración de la economía; en la productividad; en la idea de la abundancia de petróleo, metales y otras riquezas naturales; en las ventajas de las privatizaciones: El Libre comercio es otra de las falsas soluciones.

IMPULSAR UN MOVIMIENTO CIUDADANO POR EL DESCRECIMIENTO
Los convoco a adoptar la “simplicidad voluntaria” o vida frugal; a auto limitar nuestras necesidades de transporte, de instrumentos, de equipos, de alimentos y de otros consumos.
Los convoco a realizar experimentos colectivos: cooperativas, cultivos urbanos, escuelas alternativas, comedores comunitarios, ayudas mutuas, redes de intercambio, zonas autónomas temporales, contracultura, pueblos o comunidades de transición; tratemos de coexistir en dos modelos de sociedad. No importa que fracasen, hay que seguir ensayando.
Los convoco a participar en movimientos políticos contra megaproyectos, contra los transgénicos, por el abstencionismo o por el voto nulo. No esperemos la pedagogía de la catástrofe. Los convoco a impulsar el descrecimiento en México, en la casa, barrio o ciudad.

¡DESCRECER ALEGREMENTE!

México DF 21 de agosto de 2009

8 de julio de 2009

Decrecer, una elección para conservar la razón y nuestro planeta

Dulce Karina Fierros Barquera
Movimiento "Descrecimiento UNAM"

El pasado 22 de abril de 2009 muchas personas celebraron el Día de la Tierra, aunque, si pensamos en lo aniquilado que está el planeta quizá la palabra "celebración" se antoje una ironía. Mientras unos dicen que los recursos se acaban, otros simplemente piensan que están mal repartidos. Sea como fuere, lo que parece cierto es que al ritmo actual de consumo, el planeta presenta escasas alternativas y, tanto si el diezmo es por escasez como por desigual reparto, ambas opciones parecen preocupantes.

La lógica del consumo muestra la engañosa ilusión de una huida hacia delante, en la que siempre parece obligado ir a más. Pero cada día más personas se dan cuenta de que esa ecuación ya no es necesariamente eficaz. Diversas coordenadas actuales muestran que "menos es más" y el sistema demanda a gritos un nuevo modelo con propuestas basadas en la consigna "menos es mejor". Menos de todo: menos consumo, menos gasto, etc. No se trata de quedarse quietos sin respirar, sino de prestar atención al impacto de cada gesto y ver si es realmente necesario. Y sobre todo: compatible con el resto del mundo.

La ambición de crecer ha sido una constante en la historia y quizá por ello sea una inercia tan difícil de cambiar. Desde el inicio de los tiempos, el hombre ha visto brillar su ego a través de las cosas que era capaz de conseguir. Así deseaba poseer más animales que el vecino, más tierras, más grano en su granero, más criados, más…

Desde siempre se ha identificado el estatus con el número de cosas que poseemos; pero en tiempos de escasez de recursos, mantener el consumo irracional o la acumulación de bienes como lógica de vida no ha de ser necesariamente la opción más acertada. Una de las principales pautas de consumo invita a huir del bálsamo del desarrollo sostenible.

Las noticias actuales son preocupantes, ya que por un lado se encuentra la escasez de agua en el mundo, y por otro los 11 mil millones de árboles talados y 8 mil millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono sólo en 2007, sin mencionar la estratosférica cantidad de 2.5Kg de basura por habitante tan solo en nuestro país. Estos datos demuestran que el hombre es el único ser vivo capaz de alterar significativamente nuestro planeta.

Según algunos expertos como son Georgescu-Roegen o Serge Latouche, exponen que el "Desarrollo sostenible es un concepto que en sí mismo es incongruente, ya que desarrollo significa bienestar y crecimiento, mientras que sostenible debería recoger la necesidad de la protección ambiental. Pero ésta no es posible sin una visión de desarrollo como componente ecológico; es decir: ligado a un crecimiento orgánico y no de riqueza, que es el que impera en nuestra sociedad".

Pero este cambio de valores no parece fácil. Sobre todo porque ha de luchar contra cientos de años de inercia y de pensar que "crecer siempre es bueno". Pero para la llamada "generación del milenio", el sueldo no siempre es lo más importante, o no debiera serlo. Según muestran las últimas tendencias publicadas en revistas que se especilizan en temas economicos y de satisfacción social, los nuevos trabajadores desean que su empleo les permita disponer de tiempo libre o sentirse identificados con sus proyectos dentro de las empresas donde trabajan. ¿Existe pues alguna receta para descrecer?



Para los que deseen más información, libros y articulos en la Red como "Objetivo decrecimiento", "Calmar la economía" o "Simplicidad radical", serán ideales para aquellos que piensen que ha llegado el momento de cambiar el rumbo desenfrenado de la espiral consumista. Tampoco no quiero dejar de recomendar un excelente artículo de Jordi Pigem publicado en La Vanguardia, titulado "La hora del decrecimiento" (articulo que será publicado por este medio proximamente).

Quizá escuchar a un filósofo de su talla explicar los problemas del crecimiento sostenido, ayude a tomar conciencia de que el planeta es limitado. Y pese a que ha sido hallado otro planeta similar a la Tierra, las cuentas no salen.

Para que la demanda pueda ajustarse a los recursos que tenemos, hemos de vivir de acuerdo a una economía de la demanda y no de la oferta: La demanda debe permanecer en los límites que impone el planeta. Para no desanimar con grandes objetivos inalcanzables, la experiencia indica que es mejor empezar por uno mismo y buscar, en cada gesto cotidiano, la mejor manera de reducir nuestra huella ecológica.

Fecha de Elaboración: 18 de junio de 2009
Fuentes utilizadas:
“¡Necesitamos treinta planetas como este!” de Serge Latouche, publicado en el Boletín la Vanguardia, el 9 de marzo de 2007.
“Objetivo Decrecimiento ¿Podemos seguir creciendo hasta el infinito en un planeta finito?” de Colectivo Revista SilenceEd. Leqtor.com, Barcelona, 2006